Bob Honey, el que no debió hacer nada
- Laura Fuentes
- 9 abr 2018
- 3 Min. de lectura

Hace un tiempo, recibíamos la noticia, con gran pesar, de que Sean Penn ya no estaba “enamorado de la actuación” y decidía apartarse de los focos para (y esto si que fue una sorpresa) dedicarse a escribir.
Ya en 2016, llegaba aquel audiolibro bajo el seudónimo de “Pappy Pariah” que en aquello debió quedarse. Pero, al contrario, no contento con aquel adelanto, Sean Penn declara que comenzó a “sentir que solo había escarbado en la superficie de esta historia que quería contar” es así como lleva acabo su calamitoso intento por escribir “Bob Honey Who Just Do Stuff” en el cual, con lo que llega a ser una frustrante narrativa, se relata la historia de Bob Honey, un hombre de mediana edad, desilusionado con la vida, pero con muchos oficios; desde asesino a proveedor de pirotecnia, dando vida a una novela según el “totalmente realizada” y que ha sido una ofrenda en bandeja de plata para los críticos.

Un personaje que desea ser “salvaje, desenfrenado y libre” pero que su creador entrega a la crítica, con una prosa, y adapto las cómicas palabras de “The Guardian” que “parece más la obra de un bot de internet que la de un ser humano”
La narrativa utilizada por Sean Penn esta lejos ser la propia de un escritor a la altura de su impacto mediático.
Sean Penn es un actor que valoro mucho dentro del mundo del cine, pero que sea buen actor no implica que sea inteligente, o tiene un ego cogénere a la innecesaridad de su libro, o es totalmente consiente de la bazofia que ha escrito y aun así, dentro de la ilusión por tener un libro publicado, ha decidido compartirla con todos nosotros.
Esto lo noto en que intenta desanclarse muchas veces de ser el creador del libro con el uso de este “amigo suyo” llamado “Pariah” dejando todas las opiniones absurdas que escribe, como propias de la estructura mental del personaje que ha creado, desanclándose así de cualquier daño que puedan realizar estas reflexiones, refiriéndome por ejemplo al penoso “poema” en el que tacha de infantil al movimiento #metoo, lejos de incluir mi opinión personal del movimiento (ya que es propio de otra entrada) cargar contra un movimiento que ataca la violencia de género, tachándolo de “juego de niños” es cuanto menos irrisorio.
"¿A dónde fueron todas las risas?
¿Estás ahí Louis C.K?
Una vez tuvimos conversaciones cruciales
Nos mantuvieron alerta
¿De verdad nos interesaba
Pisotear a Charlie Rose?
¿Y qué pasa con esto del #MeToo?
Este término infantilizante del día...
¿Es una cruzada de niños?
¿Reducir la violación, la vergüenza y el sufragio a un juego de niños imprudentes?"

Este es un fragmento del comentado “poema” en el que se nombran a Louis C.K, uno de los mejores cómicos de Estados Unidos, el cual recordamos, se masturbó delante de cinco mujeres. Este hecho evidentemente ha afectado a su carrera profesional.
Por otro lado menciona a Charlie Rose, acusado de acosar sexual a un mínimo de ocho mujeres, lo que llevó a su despido, y al siguiente comunicado del presidente de CBS David Rhodes “Pese a la importante contribución de Charlie a nuestra división de información, no hay absolutamente nada más importante, en esta o cualquier organización, que garantizar un lugar de trabajo seguro y profesional, un ambiente de apoyo en que la gente sienta que puede hacer su mejor trabajo”. Ambos aceptaron haber cometido esta serie de actos, pero Sean Penn parece triste porque hayan sido castigados públicamente y reclama su presencia, culpando al movimiento #metoo. Poco más que añadir, a parte de que los comportamientos denunciados están lejos de ser aceptados públicamente, no creo que se deban ocultar estos actos denigrantes para que individuos como Sean Penn tengan su rato de entretenimiento en casa.

Con esto solo me queda la ilusión de creer que Sean Penn, realmente tiene un amigo llamado “Pariah” desde 1979, el cual tenía un sueño, que el actor Sean Penn publicara su obra. Y Penn y su caritativo corazón convirtieron el deseo en realidad, no importándole la mediocridad del manuscrito. Eso si, me asustan las declaraciones referidas a continuar las aventuras de Bob Honey si el público mostrara interés, ya que aunque las criticas han sido aplastantes, el libro no deja de estar en la lista de los 100 libros más vendidos en Amazon y (título con el que si estoy conforme) Número 1 en ficción absurda.
Para acabar con algo un poco más positivo me quedo con estas declaraciones de Penn, esperando que junto a su cambio de intereses vengan mejores resultados profesionales: “Luego que escribí este libro me di cuenta de que mi lectura de ficción ha sido, y es algo que no había pensado antes, casi enteramente mono-cultural. Los autores que he leído son casi todos hombres estadounidenses. Estoy ansioso por cambiar eso. ... Siento que mis intereses van más allá”.

