La verdad tras los métodos anticonceptivos hormonales
- Laura Fuentes
- 12 oct 2018
- 8 Min. de lectura
Al contrario a los hombres, que son fértiles continuamente, las mujeres solo lo somos unos 6 días al mes. Aún teniendo en cuenta este dato, este artículo, va dirigido principalmente a las mujeres. Es a nosotras a las que se nos ha cargado con la responsabilidad del embarazo.
Los métodos anticonceptivos hormonales todavía se promociona como una forma de “controlar nuestra vida”. Lo irónico es que lejos de controlarla, son los medicamentos los que lo hacen por nosotras.
Comencemos con uno de los problemas básicos. Cuando hablamos de anticonceptivos nos referimos a no quedarnos embarazadas, sin plantearnos las ITG antes conocidas como ETS. Seguramente seguiréis utilizando estas siglas, así que me paro aquí para explicaros por qué el cambio de término. ETS es la abreviatura de “enfermedades de transmisión sexual” (STD, en inglés). Con esa sigla se hace referencia a una serie de infecciones médicas que, como queda claro, se transmiten por contacto sexual directo. Pero el problema es que la persona que quedó infectada no siempre sufre síntomas, ni la infección se transforma en una enfermedad. Por eso en tiempos recientes se ha comenzado a hablar de ITS.
ITS, como dijimos, es la abreviatura de infecciones de transmisión sexual. Mucha gente, especialmente en la comunidad médica, usa más ITS que ETS para indicar que no todas las infecciones de transmisión sexual llegan a ser enfermedades. Por ejemplo, la gran mayoría de las mujeres que contraen el Virus de Papiloma Humano (VPH) no van a tener cáncer cervical. Además, muchos opinan que hablar de ITS elimina la vergüenza asociada con “ETS” o, peor aún, “venéreas”.
En definitiva, ETS e ITS se refieren a lo mismo, pero se debe recordar que uno puede contraer una ITS sin llegar a tener una ETS.

Ahora volvamos a los medios anticonceptivos hormonales, que son en lo que me quiero centrar en hablar. Estos están fabricados a partir de hormonas sintéticas, por lo tanto son esteroides ( recordemos que los esteroides están prohibidos por ejemplo para los atletas). Según las actuales investigaciones producen alrededor de unos 150 cambios químicos en el cuerpo.
En primer lugar nos encontramos con la píldora, no la del día después, de esta no hablaremos, sino la que se toma 21 días seguidos con un descanso de 7 días con placebo o no para que baje una supuesta regla que no es más que un simple sangrado.
Luego esta el anillo, que al igual que la píldora se alarga hasta los 21 días con también 7 días de descanso

Existen otros métodos como los de larga duración como pueden ser el parche, el implante, el DIU que dura de 3 a 15 años en el esa supuesta regla sería inexistente o la inyección, esta última se aplica cada 3 meses, lo que implica 4 inyecciones al año.

La esterilización es el método más utilizado en el mundo después del DIU, debido a que este es el más aplicado en China.

En Europa en cambio la píldora es la que ocupa el primer puesto siendo en España alrededor del 16% de mujeres la que lo utilizan.

Llevamos 50 años de uso, abuso y mitificación de la píldora anticonceptiva. La cual esta formada por estrógenos y progesterona sintéticas, pueden tener una sola de estas hormonas o una combinación de ambas. Aquí podemos encontrar la trampa, ya que estas hormonas son las que sintetizan nuestro cuerpo de forma natural, en los primeros estadios del embarazo. Por lo tanto, estaríamos hablando de un engaño continuo al cuerpo, como si nos encontráramos en periodo de embarazo. Esto es lo que dificultaría el quedarnos embarazadas ya que en muy pocas ocasiones podemos reembarazarnos.
¿Con esto que quiero decir? Pues que durante la ingesta de la píldora, no existen ciclos normales y mucho menos ovulación, así que no se produce la regla, sino un simple sangrado que no implica a ningún óvulo que haya madurado y haya sido descartado por no haber sido fecundado ni el endometrio que lo recubre.
Existen incluso píldoras continuas en las que el descanso es inexistente por tanto no tendríamos ni el sangrado por ejemplo el DIU. Añadir que no existen estudios sobre cómo afecta esto a nuestro cuerpo.
Al simular el embarazo los efectos secundarios suelen ser nauseas, dolores de cabeza, retención de líquidos, desaparición del acné…síntomas que son propios de los primeros meses de este periodo.
Pero al no ovular estamos hablando de una castración química, ya que se inhibe nuestro ciclo menstrual.
A todo esto tenemos que sumarle el hecho de que estas pastillas no contienen el número de hormonas que sintetizaría nuestro cuerpo de forma natural, ya que el cuerpo de cada mujer es diferente, y este medicamento no es personalizado. Las hormonas siguen un equilibrio perfecto que cada mes varía por diferentes causas por ejemplo el estrés, por lo tanto tu cuerpo controla cómo deben estar tus niveles de hormonas en todo momento, la administración de los métodos anticonceptivos hormonales altera estos niveles, hecho que produce múltiples riesgos para la salud.
Hay métodos hormonales que tienes los dos tipos de hormonas estos según las pocas investigaciones son los más perjudiciales.
Hay métodos hormonales que tienes los dos tipos de hormonas estos según las pocas investigaciones son los más perjudiciales. Como ya dije, estas hormonas son sintéticas, su proceso de producción se lleva a cabo en laboratorio, por lo tanto la propia hormona puede ser perjudicial ya que nuestro cuerpo puede llegar a rechazarla.

RIESGOS
De entre todos los efectos secundarios que podemos llegar a sufrir por el consumo de métodos anticonceptivos hormonales me gustaría destacar los siguientes:
· Cambio de estado anímico
· Aumento de peso
· Depresión
· Menor impulso sexual
· Debilitamiento del sistema inmune
· Mal humor
· Dolor y sensibilidad de pecho
· Disfunciones sexuales a largo plazo. Por lo tanto pueden perdurar en el tiempo aunque se deje de tomar el medicamento.
· Náuseas
· Mayor probabilidad de infecciones por hongos. Por ejemplo candidiasis
· Menor deseo de excitación y lubricación
· Menores niveles de vitamina B
· Problemas cardiovasculares debido al riesgo de coagulación
· Mayor posibilidad de derrames cerebrales. Recordar un caso muy actual sucedido en Francia en el que una joven sufrió un infarto cerebral que le ha producido un 75% de discapacidad. Noticia

· Mayor probabilidad de cáncer. La Organización Mundial de la Salud clasificó en 2005 la píldora como un cancerígeno de clase uno la cual es la calcificación más peligrosa que existe. Por un lado fomenta la aparición de cáncer de mama, las células del útero y glándulas mamarias son células que responden positivamente a las hormonas femeninas por lo tanto si tenemos más hormonas de las que debemos, se estimulan más estas células, pudiendo producir cáncer o un crecimiento mayor del mismo.
· Muchísimo cuidado con el consumo de tabaco y la píldora en su conjunto ya que el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares es muy alto.
· Las inyecciones de Depo-Provera aplicadas cada 3 meses, tienen un riesgo adicional de desarrollar osteoporosis debido a la pérdida de densidad de minerales en los huesos.
Quizá podáis llegar a no entender por qué continuar tomando la píldora si produce síntomas tan identificables como las nauseas, la falta de libido o el dolor de cabeza, pero aquí también hablamos de los problemas de género y es por eso que creo que es un tema que tiene que estar muy presente en el feminismo actual, pues estos síntomas son atribuidos a la existencia propia de la mujer. Esta muy arraigado en nuestra sociedad pensar que todas las mujeres sufrimos cambios de humor, dolores de cabeza… como algo natural en nosotras, esto provoca que normalicemos nuestra situación y no la identifiquemos como efecto secundario de los medicamentos. Por no hablar de la responsabilidad de no quedarnos embarazadas, la cual como ya dije anteriormente y procedo a explicar un poco más su surgimiento, ha quedado como obligación de las mujeres.
Los métodos anticonceptivos hormonales surgen luego de la preocupación de las “altas clases sociales” por la sobrepoblación sobre todo de las clases “inferiores”. Por lo tanto salió al mercado con el objetivo de controlar la población, al estar destinado principalmente para las clases sociales más pobres y en concreto para la mujer, no se realizaron las suficientes pruebas ni investigaciones sobre los efectos que producirían en nuestro cuerpo.

La píldora actualmente tiene una cantidad de efectos secundarios perjudiciales, aceptados por los propios fabricantes, solo tenemos que abrir la receta que parece ser más un mapa mundi. De hecho como dato tiene mas síntomas secundarios que los métodos anticonceptivos para hombres que se han estado fabricando y que no han podido salir al mercado por esta misma razón, demasiados efectos secundarios, poco más que comentar al respecto.
Mencionar que la píldora tomó mucha fama en los movimientos feministas de los años 60 y 70 ya que se convirtió en un gran poder para la mujer sobre cuándo quedarse . Esta ventaja, supuso un recurso muy cómodo para muchas mujeres, pero se trata de un medicamento diseñado para interferir en las funciones normales de nuestro cuerpo. Llevamos 50 años politizando la píldora anticonceptiva como bandera de un tipo de feminismo que ya ha quedado atrás.

Ni siquiera es buena para el medioambiente ya que los excesos de hormonas que no utilizamos son expulsados por la orina acabando en los mares y ríos y provocando efectos muy nocivos en los peces ya que la exposición a dichos disruptores estrogénicos del sistema endocrino durante un ciclo vital entero ha causado en algunas familias de peces una incapacidad reproductiva completa en sólo una generación.
Entrando a la crítica, me parece totalmente innecesario que desde que somos niñas se nos recete la píldora cómo si fuera algo beneficioso para nuestro cuerpo, nos las recetan por razones tan estúpidas como el acné o controlar periodos menstruales que no necesitan ningún control. No se nos informa de todos los riesgos que implica, no se le llama por su nombre, castración química. Se nos impide conocernos a nosotras mismas o diferenciar entre síntomas de estrés, enfermedad etc No se nos dice que no debemos tomarla por un periodo mayor a los 7 años pues lo más seguro es que pasado ese tiempo nos quedemos infértiles

"¿Cuántas de nosotras sabemos que en cada fase hormonal nuestro cuerpo cambia a nivel físico, mental y anímico?
Ignorar esta realidad nos enferma. Pretender ser siempre la misma es una trampa mortal además de una cruel ilusión.
¿Cuántas creemos que lo normal es que la regla duela?
Nada fisiológico ha de doler. Si menstruar te duele, necesitas ver qué sucede y tratarlo. Menstruar no ha de doler. No es lo normal. No es lo que hay. No has de sufrir porque hayas nacido mujer.
¿Cuántas pensamos que somos irregulares porque cada uno de nuestros ciclos es diferente de 28 días?
La menstruación, por norma general, no sigue un patrón de regularidad y menos de 28 días. Por motivos ambientales (entre otros), en cada ciclo, ovulamos en momentos diferentes, menstruando por tanto en días del ciclo diferentes. Tenlo claro: la irregularidad es lo más regular en nuestro ciclo menstrual.
¿Cuántas de nosotras creemos estar enfermas por estar sensibles, tristes o rabiosas?
Te pregunto: ¿Cómo quieres sentirte en un mundo donde tu cuerpo no entra? No estás enferma por percibir la realidad tal cual es y no tal cual te la quieren contar. Si rabias es por algo. Es curioso cómo las mujeres que rabian se presuponen enfermas y los hombres que se enfadan son vistos como personas con carácter.
Ignoramos lo que la cultura influye en nuestra química hormonal. Negamos el valor de nuestra experiencia menstrual. Carecemos de conocimientos desde donde explicarnos. Vivimos en la periferia de nuestro cuerpo. Cuerpo (im)propio al que es imperativo volver.
Existe una gran ignorancia sobre otras formas anticonceptivas, así que cuando se cuestiona la píldora parece que estamos cuestionando la contracepción misma, y de ahí la reacción. Es muy triste que no se anime a las mujeres a conocer el funcionamiento de su propio ciclo menstrual, negándoles así la oportunidad de experimentar el método anticonceptivo más poderoso, el conocimiento de su propia fertilidad. Con dicho conocimiento las mujeres tienen verdadero control sobre sus cuerpos, y la capacidad de elegir desde su posición de poder. Se asume hoy en día que las mujeres son incapaces de manejar su fertilidad por sí mismas y que tienen que ser controladas por la medicina. Esas ideas pertenecen al siglo XIX, no al siglo XXI."
“El ciclo menstrual de la mujer es un sistema muy sofisticado que cambia constantemente. Responde al medio interno y externo y nos informa mensualmente de cómo manejamos nuestras vidas. La píldora suprime este ciclo y, además de los muchos efectos secundarios mencionados antes, tiene un efecto mortal en nuestra capacidad de saber lo que sucede en nuestra vida a nivel físico y emocional. Enmascara los síntomas de problemas de salud confundiéndolos. Puede que no detectemos señales de problemas de salud o asuntos emocionales tan rápido como cuando tenemos un ciclo normal. Además distorsiona el paso por la menopausia, privándonos de uno de los momentos psico-espirituales más importantes en la vida de una mujer”
Alexandra Pope

*(Por favor , siéntanse incluidos en este artículos hombres trans que también consuman métodos anticonceptivos hormonales, gracias.)
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